El cadáver de Ramón Ignacio González

El Tribunal de la Cámara en lo Criminal de la localidad de Mercedes (Argentina) condenó ayer a prisión perpetua a siete de los nueve imputados por el crimen de Ramón Ignacio “Ramoncito” González, el niño de 12 años que en octubre de 2006 fue violado, torturado y decapitado en el marco de un rito satánico.

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Según publicó Época, el fallo recayó sobre Esteban Iván Escalante (21), Yolanda Martina Bentura (42), César Carlos Alberto Beguiristain (20), alias “El brujo” o “El porteño”, Ana María Sánchez (48), Claudio Nicolás González (18), Jorge Carlos Alegre (32) y Osmar Osvaldo Aranda (52).

El proceso:
El debate había comenzado en septiembre pasado, en dicha ciudad ubicada a 230 kilómetros de la capital correntina, y durante las audiencias declararon más de 130 testigos y por lo menos tres de ellos fueron detenidos por falso testimonio.

Durante la investigación del cruento hecho, fue el acusado Beguiristain, detenido en enero de 2008 en la localidad bonaerense de Temperley, quien contó cómo fue la violación y el descuartizamiento de “Ramoncito”, y dio los nombres del resto de los imputados.

Durante el juicio también se escuchó el testimonio de “Ramonita” Gauna, la mejor amiga de Ramoncito y hasta se dijo que fue su novia, quien volvió a relatar con lujo de detalles la noche macabra.

El macabro hecho:
Ramón Ignacio González, de 12 años, salió de su humilde vivienda hacia la escuela poco después del mediodía del viernes 6 de octubre de 2006. Su madre, Norma Beatriz González, al día siguiente radicó la exposición de solicitud de paradero. Mientras tanto, se desplegó una intensa búsqueda. Llamó su atención que su hijo no regresó a la casa.

El domingo 8 de octubre, cerca de las 8, los ladridos de perros en un baldío de las vías y avenida San Martín despertaron la curiosidad de vecinos que fueron a mirar y descubrieron un cuerpo. Se avisó a la Policía. El cadáver pertenecía a un niño. Se determinó después que se trataba del chico buscado. El predio de la escena se encuentra cercano a la terminal de ómnibus. Junto al cadáver, que exhibía cortes y signos de torturas, se hallaba la cabeza que fue totalmente escalpelada. Restos de cuero cabelludo estaban esparcidos por el baldío. La autopsia reveló que el chico fue violado, empalado y luego decapitado. La investigación estableció que el sacrificio se concretó durante un rito satánico.

Toda una comunidad reclama justicia por el caso de Ramón Ignacio González.

“Ramoncito” Ignacio Gonzalez

1 La noticia El diario no hablaba del horror:

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Dice Ramonita:

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Prenz tiene 34 años, nació en Bahía Blanca: padeció la influencia de La Nueva Provincia, dice. Se vino a Buenos Aires a los 19, empezó a estudiar Derecho, se aburrió y se metió a periodista: da clases en TEA. La crónica parece ser lo suyo: las publicó en las revistas Soho y Maxim, y también es una crónica su primer libro, Los herederos del General. Se declara escéptico y ateo, condición, esta última, que le sirvió para no entrar en el juego de los sistemas de creencias que campean en Mercedes, para no sentirse influenciado, dice. En su altar, eso sí, está Rodolfo Walsh: el de El violento oficio de escribir, por ejemplo, que incluye sus crónicas sobre el litoral, alguna incluso dedicada a San La Muerte. “Fue una decisión política narrar esta historia con este nivel de violencia –dice Prenz–. Esto fue terrible: ¿cuán terrible fue? Yo no te lo voy a contar, porque no lo viví, y si lo cuento sería de oídas, por más que haya hecho 800 entrevistas. Así que lo cuenta Ramonita, que fue quien lo vio. Quería que fuera ella quien contara eso. ‘No me expliques: mostrámelo.’ A ver, Walsh, en Operación masacre, diciendo ‘la bala entró por la mejilla izquierda y rebotó en el cráneo’. Vos tenés dos caminos: decir ‘eh, ¿hacía falta?’, o decir ‘qué mejor manera de retratar este nivel de violencia que mostrándote el recorrido que hace la bala en la cabeza de una persona’. Todo policial es político: si esto es un policial, es político. De Walsh para acá eso no se discute, se acabó.”

En 2006, un chico de once años apareció muerto, mutilado, violado y torturado en un pastizal de Mercedes, en la provincia de Corrientes. A pesar de que el horrible crimen tenía elementos más que suficientes como para sostener por mucho tiempo la atención de los medios, rápidamente fue olvidado. Pero el periodista bahiense Miguel Prenz quedó obsesionado por el caso y se propuso indagar en torno de dos preguntas: cómo y por qué pasó lo que pasó. El resultado es La misa del diablo, una crónica impactante que a través de numerosos testimonios termina por revelar una trama de narcotráfico, venta de armas, trata de personas, servidumbre de niños, sectas y magia negra en un contexto de inauditodesamparo social.

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Aquí, una breve entrevista al autor:

-¿Cómo fue que te enteraste del caso?

Miguel Prenz (MP): Mi primer contacto con el caso Ramoncito fue la noticia del hallazgo del cadáver decapitado del chico en Mercedes, publicada en octubre de 2006 en los diarios de Corrientes y en algunos nacionales. En ese momento, intuí que detrás de un crimen con semejante nivel de violencia había algo más grande. Durante los dos años y medio que seguí el tema a través de los medios, antes de viajar por primera vez a Corrientes, vi que casi todas las notas hablaban del homicidio y de sus características particulares, de su carácter ritual. Pero en casi ninguna nota se abría el juego a las causas, a la cuestión de fondo. Hasta que la monja Martha Pelloni, que vive hace años en Corrientes y lidera una red de lucha contra la trata de personas, empezó a decir que detrás del crimen había trata de personas, narcotráfico y otras cuestiones que usaban lo religioso como pantalla. Las palabras de Pelloni empezaron a confirmarme que la historia era mucho más grande, y ahí me dispuse a hacer el primero de seis viajes a lo largo de unos tres años.

-¿Por qué elegiste este hecho para investigar?

MP: En principio, aclaro que no me considero un investigador ni un autor de investigaciones periodísticas. Concibo a la investigación, básicamente, como parte necesaria de la escritura de cualquier historia, ya sea policial, familiar, política. Para escribir sobre cualquier mundo, quien escribe está obligado a investigarlo, a sumergirse en él. Entonces, lo que me atrapó de entrada fue ese crimen como disparador de una historia más grande que lo causa y lo comprende, ese crimen como el chispazo que llama la atención sobre una realidad compleja. Cuando empecé a bucear y me encontré con los personajes, sus historias y los hilos conductores que planteaban cada uno y entre todos, quedé enredado y quise contar esa historia.

-¿Cuáles fueron los momentos más difíciles de tu investigación?

MP: Lo más difícil fue procesar las declaraciones judiciales de Ramonita, la adolescente que fue testigo del crimen. Es un relato crudo, de una honestidad y una sinceridad que movilizan a cualquier lector. Creo que nadie puede seguir como si nada después de leer las cosas que ella cuenta. Por eso tomé la decisión narrativa de que ella fuera una voz presente a lo largo de la historia. Desde su punto de vista, infantil pero complejo, Ramonita cuenta la sangre. Y de ese modo, con sus certezas, sus contradicciones, su incapacidad de poner en palabras algunas cosas que vio y el lector solo puede imaginar, se construye como personaje.

-Por lo tenebroso del relato, y el medio que demuestran muchos de los personajes, había como una fuerte creencia en la magia negra y esas cuestiones ¿En algún punto te dio miedo? ¿Creés en la posibilidad de que alguien pueda hacerte daño mediante hechizos y ritos?

MP: Me interesan la riqueza mitológica de las religiones y los sistemas de creencias en general, y el contexto sociocultural en que nacen y se desarrollan, pero desde un punto de vista ciento por ciento antropológico. No creo en la existencia de entidades superiores ni energías sobrehumanas que motiven a una persona a actuar bien o mal.

-Por lo que pudiste averiguar ¿cuáles fueron las principales dificultades de la investigación judicial? (tengo entendido que fue el primer juicio que investigó un crimen ritual)

MP: Hubo una dificultad inicial que tuvo que ver con entender qué es lo que había pasado. Ahí fue clave la intervención de José Miceli, un antropólogo correntino que aparece como personaje en el libro. Miceli es un profesional muy capaz y respetado que aportó una mirada lúcida para entender qué es un crimen ritual y con qué cuestiones sociales se relaciona. La otra dificultad es estructural. Las condiciones socioeconómicas que causaron este crimen siguen vigentes, y no solo en Corrientes sino en todo el mundo. El Poder Judicial, como herramienta creada por el propio sistema para resolver ciertas cuestiones, no puede perseguir y condenar al propio sistema para resolver así la cuestión de fondo: la injusticia social es el tablero ideal para que los poderosos impongan su juego a los demás y puedan someterlos. Esa es LA DIFICULTAD, con mayúsculas, que el propio sistema genera conscientemente y, por supuesto, no puede ni quiere resolver.

-¿Sabés qué pasó después con Ramonita? ¿A dónde está hoy?

MP: Ramonita está tratando de rehacer su vida. Por respeto y cuidado hacia ella, decidí no conocerla ni saber el lugar exacto donde vive. Además, como ya conté antes, su personaje se construye en el libro desde un lugar que me parece más interesante.

-Tres libros policiales que recomendarías:

MP: Extraña confesión, de Anton Chejov; Operación masacre, de Rodolfo Walsh, y Cosecha roja, de Dashiell Hammett. Son fabulosos porque rompen los límites del género y cuentan otra cosa. El género, el que sea (policial, western, terror), tiene que ser la puerta de entrada para hablar de algo más, de algo que lo trascienda. De lo contrario, es un rejunte de lugares comunes que te puede hacer divertir un rato y no mucho más.

FUENTES:

El archivo del crimen manuel carballal:

“Ramoncito” Ignacio Gonzalez  YOUTUBE.

blogs.lanacion.com:Lectura recomendada: La misa del diablo, de Miguel Prenz.

Miguel Prenz, un cronista del infierno local:

POR LA PUERTA DE ATRAS del autor BLAS PIÑAR PINEDO (ISBN 9788415043928)

POR LA PUERTA DE ATRAS | BLAS PIÑAR PINEDO (referencias)

 

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